Para cuando llegamos a la boca, la temperatura había descendido tanto que era ya imposible seguir hasta la cima o baja siquiera a las lagunas, quizá estaba tan cansado que ya no me importó, sabiendo que seguramente volveré.
La gran ventaja fue que al bajar la calidad de la luz era mucho más favorable y la naturaleza me regaló estas tomas que me gustan mucho.

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